miércoles, 28 de marzo de 2012

Introducción al paisaje y vegetacion del Chaco Seco

El Chaco Seco es una llanura sedimentaria atravesada por tres ríos, el Pilcomayo, el Bermejo y el Juramento-Salado que transportan sedimentación desde las cordilleras formando así albardones a los costados del cauce haciendo que los cauces colmaten y el rio divague. Al suceder esto hace que en el Chaco Seco se dé un paisaje que muestra los ríos en forma de abanico. Además de los ríos, otro factor importante para determinar el paisaje de esta ecorregión es el fuego. Lo que antes se consideró negativo para el ambiente, hoy se trata de un componente natural que mantiene el equilibrio de especies de vegetación. El fuego también es utilizado por el hombre para abrir paso en una zona boscosa o también sólo para favorecer el rebrote del pasto.
Dentro del Chaco Seco se pueden encontrar tres subregiones, la primera es el Chaco Semiárido, esta es la más extensa, esta zona es altamente boscosa. La segunda es el Chaco Serrano en el cual el paisaje es de yungas y montes principalmente. Y la última es el Chaco Árido en el cual se da mayormente una zona de sierras y esto hace que hay muy pocas precipitaciones haciendo que sea el lugar más seco de esta ecorregión.


-Alejandro Feruglio, Franco Aldecoa, Nix Martínez

Historia de la la explotacion y degradacion ambiental

La extracción forestal y la ganadería vacuna y caprina practicadas en el Chaco Semiárido tuvieron y tienen un gran impacto en la estructura del paisaje. El sobrepastoreo en los parches de pastizales naturales ya descriptos alteró la relación entre las especies leñosas y las herbáceas. La acción del ganado provoca una pérdida de la habilidad competitiva de las herbáceas y favorece a las leñosas, que avanzan sobre los pastizales hasta convertirlos en arbustales si no hay remoción o fuego. Esto ha llevado al ganado a pastorear dentro de los bosques, lo que ha modificado fuertemente también su estructura y composición específica. El estrato herbáceo dentro del bosque ha sido  prácticamente eliminado; esto ha dado lugar a una invasión de arbustos y árboles bajos que lo vuelven mucho más cerrado y espinoso. Muchas de estas especies ven favorecida su germinación al pasar por el tracto digestivo del ganado, que también actúa como dispersante. La baja receptividad de los campos se mantiene en forma similar a la de hace cincuenta años atrás, lo que sugiere que la presión de pastoreo alcanzó un equilibrio con el bajísimo potencial forrajero.

 La explotación forestal se practicó históricamente como una extracción minera y no como el aprovechamiento sustentable de un recurso renovable. Esto llevó a que las especies más buscadas vieran diezmadas sus poblaciones y que llegaran muchas veces al límite de la extinción comercial, que difiere de la extinción biológica porque en ella la especie está presente, pero no en diámetros ni en volúmenes  comercializables.

Una de las especies más afectadas tanto por la explotación forestal como por la ganadería es el quebracho colorado santiagueño. Por la dureza de su madera fue una de las primeras especies en ser explotadas comercialmente, al punto de que en vastas extensiones perdió su carácter de dominante en el bosque, y han quedado prácticamente sólo sus “tocones” muertos en el piso. Además, la renovación de sus poblaciones se ve afectada por la ganadería en distintos aspectos: sus renovales son preferidos por el ganado por sobre otras especies leñosas; sus ejemplares jóvenes son deformados por el ramoneo; y el mantillo de hojarasca que naturalmente actúa favoreciendo su germinación es eliminado.

La extracción forestal se centró, en un principio, en individuos de gran fuste para postes y durmientes, lo que implicaba una extracción selectiva de individuos adultos y sanos. Más adelante se fue diversificando mucho, y se fue explotando fuertemente el algarrobo para la fabricación de muebles y muchas otras especies para la producción de carbón. Esto llevó a una menor selectividad en cuanto al tamaño de los individuos a extraer, por lo que se eliminaron también individuos jóvenes, lo que comprometió la sustentabilidad del proceso.

Esta intervención en el paisaje dio como resultado grandes extensiones de una variedad de formaciones leñosas secundarias (bosques secundarios, arbustales, fachinales) con prácticamente sólo el quebracho blanco en su estrato superior (cuando éste existe) y un estrato inferior muchas veces cerrado  y espinoso que, según las por distintas asociaciones de especies favorecidas por la intervención del ganado y/o el hachero como el algarrobo negro (Prosopis nigra), el blanco (P. alba), el itín (P. kuntzei), característico por carecer prácticamente de hojas, el vinal (P. ruscifolia), con espinas de hasta 30 cm, o el chañar (Geoffroea decorticans), de muy singular corteza que se “deshoja” y deja a la vista su tronco verde. También se encuentran en abundancia las acacias como el espinillo (Acacia caven), el garabato (A. praecox), la tusca (A. aroma) y otros pequeños árboles o arbustos del género Capparis.

 Es importante la presencia de las cactáceas en estas formaciones secundarias; el quimil es una de las más conspicuas (Opuntia quimilo), cuyos tallos modificados semejan grandes hojas; el cardón (Cereus coryne) y el ucle (C. validus) presentan una fisonomía de tipo “candelabro”. Las tres especies son arborescentes y pueden alcanzar varios metros de altura. Particularmente, el quimil es muy utilizado por los locales como alimento o como “cerco vivo” en los corrales pequeños, gracias a sus fuertes espinas; su fruto, la “tuna”, es preparado como arrope y también es muy buscado por la fauna. También se encuentran variedades cultivadas que carecen de espinas.

En el Chaco Árido y en el Serrano, la escasa cobertura vegetal del suelo (acentuada por los malos manejos del ganado, la extracción forestal o la agricultura) hace que la erosión hídrica y eólica se conviertan en uno de los principales factores de degradación del ambiente, y que así se produzcan voladuras y carcavamiento en los suelos de algunas zonas.

Etapas de la explotacion ambiental

Explotación, un concepto ecológico sobre un tipo de relación o interacción entre distintas especies biológicas.

Primera etapa: de las etnias locales

Quienes manejaban los elementos del paisaje eran los pueblos indígenas que, lentamente, fueron incorporando las herramientas de cosecha ecosistémica del blanco (Arenas, 2003; Maranta, 1987).

Segunda etapa: de los fronterizos y meleros

El criollo entraba y salía de la frontera que separaba la tierra controlada por el blanco del dominio aborigen, en busca de miel y cera. Se introdujo el ganado cerca de los ríos.

Tercera etapa: los puestos ganaderos

 La tierra “conquistada” fue asignada a propietarios blancos y sus puesteros tomaron el

control de los bordes de los predios y de la de tierra pública, e introdujeron rodeos mixtos. Se consolidó el reemplazo de herbívoros nativos por ungulados domésticos y de pastizal por arbustal.

Cuarta etapa: durmiente y poste

El sistema ferroviario y el alambrado crearon una fuerte demanda de madera imputrescible.

Quinta etapa: primera taninera

Empresas europeas de producción forestal-ganadera accedieron a cientos de miles de hectáreas y desarrollaron una actividad industrial que produjo extractos tánicos de los quebrachos colorados y extractos para aceites esenciales de palosanto (Bulnesia sarmientoi) construcción de vías férreas y caminos terraplenados. Con ganado en el monte, difícilmente sobrevivían juveniles de quebracho de menos de cinco a siete años edad.

Sexta etapa: colonia algodonera

Ha ocupado con predios de menos de 50 ha los ecosistemas no anegadizos de herbáceas y, así, creó un paisaje abigarrado; ha desmontado lentamente el borde de fragmentos del Chaco Seco.

Séptima etapa: exploración y explotación petrolera

La construcción de una red de picadas de exploración se consolidó en los 70 como un sistema de corredores transgresivos a paisajes diversos y como una vía de penetración a ecosistemas vírgenes para obrajeros, cazadores, puesteros, topógrafos, científicos, coleccionistas de fauna y flora, “arriadores” de aborígenes a la zafra azucarera, fuerzas de seguridad y contrabandistas. Funcionó como una red facilitadora de defaunación, explotación forestal y pastoreo, en los fragmentos que habían conservado alta diversidad biótica.

Octava etapa: agriculturización

Corresponde al fenómeno global llamado “Revolución Verde” (Pengue, 2005), por el cual los rindes aumentaron debido a una agricultura de crecientes insumos externos, en la que se manifestaba la capacidad de respuesta de los cultivares e híbridos al fertilizante, la maquinaria o el riego. Los ciclos de vida cortos permitían el doble cultivo; en el Chaco se han alternado el trigo, el algodón y más tarde la soja, por lo que así desaparecieron los períodos de barbecho. Esta nueva agricultura incorporó agroquímicos de alta toxicidad y su modalidad de aplicación hizo estragos. En la región pampeana, producir grano se volvió más rentable y se comenzó a competir por la tierra, por lo que gran parte de la actividad ganadera inició un primer traslado al Chaco y el Espinal en el proceso paralelo llamado “ganaderización”. Éste ha sido el período de venta masiva de tierra pública sin normativas de manejo; quien compraba podía hacer lo que le placiera con la biota, con el agua y con el suelo (Pengue, 2005).

Novena etapa: segunda taninera

Con la modernización de las fábricas y la diversificación de la demanda de productos (Goin, 2005, in litt.), la industria taninera cambió de óptica en cuanto al manejo del bosque e inició una etapa experimental de uso sustentable del mismo y de mejoramiento genético de las especies clave.

El sector privado y el público, como UNITAN-INTA –Instituto Nacional de Tecnología

Agropecuaria– (Goin, 2005), desarrollaron un programa de fitomejoramiento de nativas y produjeron material para la plantación y el enriquecimiento de los quebrachales degradados de chacareros y grandes propietarios (Barrett, 1997).

Décima etapa: la pampeanización del Chaco

Combina una agricultura de altos insumos, excepcionalmente rentable en el corto plazo, con ganadería en pasturas implantadas. Los rindes y los precios permiten costear desmontes masivos, ya que la única tierra con vegetación natural disponible son los arbustales y los bosques. Se caracteriza por la celeridad de la ocupación (Grau et al., 2005) de bosques explotados. “Pampeanizar” significa pensar y actuar como si los paquetes tecnológicos y los tipos de uso del suelo fueran intercambiables entre ecorregiones muy distintas, y que todo lo que se hace en la Ecorregión Pampa puede hacerse en el Chaco (Pengue, 2005). Es lógico que aparezcan rápidamente consecuencias ambientales y sociales de este proceso de fuerte incorporación tecnológica y capital. El concepto incluye el supuesto de que losecosistemas naturales funcionan y responden de manera similar, y que los suelos castaños forestales y

los Brunizen, también. La soja es el cultivo estrella, y tanto en las pampas como en la ecorregión chaqueña la demanda por nuevas tierras parece irrefrenable. El desbosque no sólo afecta la biodiversidad, sino que también genera conflictos sociales no resueltos (Bradford, 2004). En este marco se modifica sustancialmente el tamaño de la unidad productiva sojera, que aumenta en detrimento de otras producciones (Pengue, 2004), pero subregionalmente el cultivo de algodón no ha perdido aún su vigencia y sigue siendo el organizador agroeconómico. Para el 2006 la soja liderará en superficie sembrada.

-Franco Aldecoa

lunes, 26 de marzo de 2012

Fauna del Chaco Semiárido

La fauna del Chaco Semiárido es muy extensa, tiene mucha diversidad:
 Oso Hormiguero (Vermilingua): en peligro de extinción.
·         Yaguareté (Panthera onca): en peligro de extinción.
·         Gato Onza (Leopardus pardalis): en peligro de extinción.
·         Aguará Guazú (Chrysocyon brachyurus): en peligro de extinción.
·         Chanco Quilmiero (Tayassuidae): en peligro de extinción.
·         Tatú Carreta (Priodontes maximus): en peligro de extinción.
·         Guazuncho (Mazama gouazoubira): sin riesgo de extinción.
·         Pecarí Gargantillo (Tayassu tajacu): en peligro de extinción.
·         Puma (Puma Concolor): poco peligro de extinción.
·         Conejo de los palos (Dolichotis salinicola): poco peligro de extinción.
·         Zorro (Vulpini): sin riesgo de extinción.
·         Loro Hablador (Amazona aestiva): sin peligro de extinción.
·         Chajá (Chauna torquata): sin peligro de extinción.
·         Charata (Ortalis canicollis): vulnerable a peligro de extinción.
·         Garza Blanca (Ardea alba): sin peligro de extinción.
·         Garza Mora (Ardea cocoi): sin peligro de extinción.
·         Jilguero (Carduelis): sin peligro de extinción.
·         Churrinche (Pyrocephalus rubinus): sin peligro de extinción.
·         Tordo (Turdus philomelos): sin riesgo de extinción.
·         Cardenal (Cardinalis cardinalis): sin riesgo de extinción.
·         Jote (Coragyps atratus): sin peligro de extinción.
·         Águila (Haliaeetus leucocephalus): sin peligro de extinción.
·         Boa de las Vizcacheras (Boa constrictor occidentalis): sin peligro de extinción.
·         Yarará (Bothrops alternatus): sin peligro de extinción.
·         Coral (Micrurus): sin peligro de extinción.


-Nix Martínez

domingo, 25 de marzo de 2012

Glosario


Abigarrado: Heterogéneo, reunido sin concierto.
Albardón: Loma o elevación situada en terrenos bajos y anegadizos, que se convierte en islote con la subida de las aguas.
Anegadizo: Inundar de agua y, p. ext., de cualquier otro líquido.
Biota: Conjunto de la fauna y flora de una región.
Carcavamiento: Inundar de agua y, p. ext., de cualquier otro líquido.
Ecorregión: Parte sólida de los árboles.
Forrajero: Dicho de una planta o de alguna de sus partes que sirve para forraje.
Fuste: Parte sólida de los árboles.
Hojarasca: Conjunto de las hojas que han caído de los árboles.
Obrajero: Capataz o jefe que gobierna la gente que trabaja en una obra.
Ramoneo: Acción de cortar las puntas de las ramas de los árboles
Sobrepastoreo: Sobrealimentación de ganado.
Yungas: Cortar las puntas de las ramas de los árboles.